Los sueños del beisbol casi nunca llegan con reflectores. Llegan con una llamada al clubhouse, una maleta hecha a toda prisa y un viaje que cambia una vida.
Luis Gastélum recibió esa llamada esta semana.
El derecho originario de Los Mochis, Sinaloa, fue promovido por los Cardinals y este miércoles escribió su nombre en la historia al convertirse en el pelotero mexicano número 155 en debutar en las Grandes Ligas.
Lo hizo en el Busch Stadium, donde San Luis derrotó 5-1 a los Brewers y el sinaloense dio el primer paso de una carrera que llevaba años construyéndose entre ligas menores y largos recorridos en autobús.
El manager recurrió al mexicano en la parte alta de la séptima entrada. Gastélum mostró serenidad en su estreno, retiró dos outs y permitió únicamente un doblete de Joey Ortiz. Fueron dos tercios de inning sin permitir carrera, suficientes para guardar la pelota del debut y comenzar a escribir una nueva historia.
Detrás de esos primeros lanzamientos hay un repertorio que llamó la atención de la organización desde hace tiempo.
Su cambio de velocidad se convirtió en una de las armas más elogiadas dentro del sistema de sucursales de San Luis. Esa capacidad para engañar a los bateadores terminó por abrirle la puerta a un bullpen que durante los últimos días vivió una intensa reestructuración.
Los Cardinals realizaron varios movimientos entre su roster de 26 y el de 40 jugadores antes de darle la oportunidad al mexicano. Ryan Fernández fue enviado a Triple-A Memphis, Max Rajcic pasó a la lista de lesionados de 60 días y Jared Shuster fue designado para asignación, movimientos que terminaron despejando el camino para el ascenso de Gastélum.

