Herrera llegó como timonel del cuadro tico para enfrentar la fase final de la eliminatoria al Mundial 2026 de Concacaf, considerada por muchos la más sencilla debido a la ausencia de México, Estados Unidos y Canadá, países sede de la próxima Copa del Mundo.
Sin embargo, Costa Rica apenas logró siete puntos en el Grupo C, compartido con Honduras, Nicaragua y Haití. Este último, pese a no poder jugar en casa, avanzó como primero y obtuvo un boleto directo, junto con Panamá y Curazao.
Miguel Herrera dirigió un total de 15 partidos, con siete victorias, cinco empates y tres derrotas.
No obstante, en la fase final de la eliminatoria solo consiguió un triunfo, empató cuatro encuentros y perdió uno, precisamente contra Haití en la penúltima jornada, un choque que muchos consideran definió el destino de Costa Rica. La falta de gol ante Honduras en la última fecha terminó por dejarlos fuera incluso del repechaje intercontinental.
Tras ese partido, Herrera reconoció que se trataba de uno de los mayores fracasos de su carrera al no llevar a Costa Rica al Mundial 2026, un objetivo que parecía al alcance cuando asumió el cargo.
“La verdad es que nunca me había encontrado en una situación como esta en mi carrera. Se intentó, pero no se pudo. No se concretaron las ilusiones, los sueños que tenía este grupo de trabajo, de muchachos que cuando arrancamos teníamos la ilusión de estar aquí. Pero hoy, desafortunadamente, se borraron”.