México ya alimenta su fantasía mundialista con buen futbol. Resolvió un partido que hirvió más en la previa por tantas declaraciones de los aficionados y técnicos, que en la cancha. Ganó 2-0, sino trotando, sí con la tranquilidad de quien se sabe mejor.
Este equipo anfitrión que ha movido a las masas conectó por fín sus líneas y entregó su mejor partitura quizá, en todos los partidos mundialistas de su historia y rompe el malefició que los persigió durante décadas de no jugar un quinto partido.
Un aire caliente fue el que impuso el equipo mexicano en la cancha humedecida del Estadio Ciudad de México a causa de la tormenta eléctrica que obligó a retrasar una hora después de lo que estaba pactado el incio del juego.
El Tri salió caliente al campo y abrasó a los ecuatorianos que mantuvieron su dignidad hasta el final, pero se desmoronaron cuando su defensa, el principal argumento que tenían para soportar a México, se desquició.

