Los elevados aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a decenas de países entraron en vigor el jueves, elevando el gravamen promedio de importación de Estados Unidos a un máximo de un siglo y dejando a grandes socios comerciales como Suiza, Brasil e India buscando de forma apresurada un mejor acuerdo.
La agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos comenzó a cobrar el sobrecargo del 10 por ciento al 50 por ciento a las 0401 GMT, tras semanas de suspenso sobre las cifras finales y frenéticas negociaciones con países que buscan bajarlos.
Los líderes de Brasil e India prometieron no dejarse amedrentar por la dura posición negociadora de Trump, a pesar incluso de que sus negociadores buscan un aplazamiento de los niveles arancelarios más altos.
Los nuevos gravámenes pondrán a prueba la estrategia de Trump para reducir los déficits comerciales de Estados Unidos sin causar disrupciones masivas en las cadenas de suministro mundiales o provocar una mayor inflación y duras represalias de los socios comerciales.
Tras desvelar sus aranceles del “Día de la Liberación” en abril, Trump ha modificado con frecuencia sus planes, imponiendo tasas mucho más elevadas a las importaciones de algunos países, como el 50 por ciento a los productos procedentes de Brasil, el 39 por ciento a Suiza, el 35 por ciento a Canadá y el 25 por ciento a India.
El miércoles anunció un nuevo arancel del 25 por ciento a los productos indios, que se aplicará en 21 días por sus compras de petróleo ruso, además del 25 por ciento ya fijado.
BILLONES DE DÓLARES, EN GRAN PARTE DE PAÍSES QUE SE HAN APROVECHADO DE ESTADOS UNIDOS DURANTE MUCHOS AÑOS, RIENDO TODO EL TIEMPO, EMPEZARÁN A FLUIR HACIA ESTADOS UNIDOS”, escribió Trump en su plataforma Truth Social justo antes de la fecha límite de los aranceles.
Los aranceles son pagados en última instancia por las empresas que importan las mercancías y repercutidos total o parcialmente a los consumidores de los productos finales.
El principal negociador comercial de Trump, Jamieson Greer, dijo que Washington busca revertir décadas de políticas que debilitaron la capacidad manufacturera y la fuerza de trabajo estadounidense y que muchos otros países comparten la preocupación por los desequilibrios macroeconómicos.
Las reglas del comercio internacional no pueden ser un pacto suicida”, escribió Greer en una columna publicada por The New York Times. “Al imponer aranceles para reequilibrar el déficit comercial y negociar reformas significativas que constituyen la base de un nuevo sistema internacional, Estados Unidos ha demostrado un liderazgo audaz”.

