El escrutinio especial de las elecciones presidenciales de Honduras de fines de noviembre sigue paralizado en medio de protestas en las afueras del centro logístico del árbitro electoral que impiden el ingreso de personal.
El recuento preliminar muestra que Nasry Asfura, del conservador Partido Nacional, está sólo 40 mil votos por delante de Salvador Nasralla, del centro derechista Partido Liberal.
Casi 15% de las actas de escrutinio, que comprenden cientos de miles de votos, presentan “inconsistencias” y no han sido contabilizadas.
El pasado sábado, el CNE tenía previsto iniciar un recuento manual especial de las actas marcadas por inconsistencias.
Nasralla ha aprovechado los problemas de información para denunciar fraude, mientras que la presidenta Xiomara Castro, del izquierdista Partido Libre, denunció el proceso como un “golpe electoral”.
Ninguno de los principales observadores internacionales, incluyendo la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos, ha expresado su preocupación por un fraude sistemático.
Semanas antes de las elecciones del 30 de noviembre, una prueba reveló profundas fallas en el sistema de conteo de votos: sólo se procesó 36% de las papeletas de práctica, según Marlon Ochoa, miembro del Consejo Nacional Electoral (CNE).

